En el ámbito empresarial colombiano, es común encontrar los términos revisoría fiscal y auditoría externa utilizados como si fueran equivalentes. Sin embargo, aunque ambas funciones involucran procedimientos de revisión, evaluación y análisis de información financiera, no tienen el mismo origen, alcance ni propósito.
Comprender sus diferencias es fundamental para que las empresas puedan cumplir adecuadamente con sus obligaciones legales y, al mismo tiempo, tomar decisiones informadas sobre sus mecanismos de control y aseguramiento.
¿Qué es la revisoría fiscal?
Su función no se limita a verificar si las cifras contables están correctamente registradas. También busca contribuir a que la organización:
- Cumpla las disposiciones legales y estatutarias aplicables.
- Mantenga controles adecuados sobre sus operaciones.
- Proteja sus recursos y patrimonio.
- Presente información financiera confiable.
- Identifique oportunamente irregularidades relevantes.
- Informe a los órganos correspondientes sobre situaciones que requieran atención.
Por esta razón, la revisoría fiscal tiene una responsabilidad que va más allá de una revisión puntual de los estados financieros.
¿Qué es una auditoría externa?
La auditoría externa es un servicio profesional independiente que se contrata para realizar un examen sobre determinados aspectos de una organización, de acuerdo con el alcance y los objetivos establecidos contractualmente.
A diferencia de la revisoría fiscal, su origen es contractual y no legal, salvo que una disposición específica establezca una obligación particular. La Superintendencia de Sociedades ha señalado que no debe equipararse la auditoría externa con la revisoría fiscal, precisamente porque su origen, funciones y responsabilidades son diferentes.
Una empresa puede contratar una auditoría externa, por ejemplo, para obtener una evaluación independiente de sus estados financieros, procesos, controles o de un área específica.
¿Qué puede evaluar una auditoría externa?
Dependiendo del alcance contratado, una auditoría externa puede enfocarse en aspectos como:
- Estados financieros.
- Procesos contables.
- Controles internos.
- Gestión de riesgos.
- Procesos administrativos.
- Cumplimiento de procedimientos.
- Operaciones específicas.
- Información financiera requerida por socios, inversionistas u otros grupos de interés.
Por ello, el alcance de una auditoría externa debe quedar claramente definido en el contrato y en los objetivos del encargo.
Revisoría fiscal vs. auditoría externa: principales diferencias
Aunque ambas requieren independencia, objetividad y conocimiento profesional, existen diferencias importantes:
| Aspecto | Revisoría fiscal | Auditoría externa |
|---|
| Origen | Legal y, en determinados casos, estatutario | Contractual |
| Obligatoriedad | Puede ser obligatoria por disposición legal o estatutaria | Generalmente es voluntaria, salvo obligaciones específicas |
| Funciones | Determinadas principalmente por la ley y los estatutos | Definidas de acuerdo con el contrato y alcance del encargo |
| Alcance | Incluye responsabilidades legales, financieras y de control, según corresponda | Depende de los objetivos y alcance acordados |
| Designación | En las sociedades obligadas, corresponde al órgano competente según la ley | La empresa contrata al profesional o firma auditora |
| Informes | Debe emitir los informes y dictámenes establecidos por la normativa aplicable | Emite los informes correspondientes al trabajo contratado |
| Enfoque | Control y aseguramiento con responsabilidades legales específicas | Evaluación independiente según objetivos definidos |
| Responsabilidad | Está determinada por las funciones legales y profesionales del cargo | Está determinada principalmente por el alcance del contrato y las normas profesionales aplicables |
La Superintendencia de Sociedades ha reiterado que el auditor externo no puede asumir automáticamente las funciones del revisor fiscal, debido a que se trata de instituciones diferentes.
¿Puede una empresa tener revisor fiscal y auditor externo al mismo tiempo?
Sí.
La existencia de un revisor fiscal no impide que una empresa contrate adicionalmente una auditoría externa cuando tenga una necesidad específica.
Por ejemplo, una organización podría contar con revisoría fiscal para cumplir sus responsabilidades legales y, adicionalmente, contratar una auditoría independiente para revisar un proceso particular, evaluar un proyecto, analizar determinados controles o atender una necesidad de sus socios.
En estos casos, es importante establecer claramente el alcance, los objetivos y las responsabilidades de cada encargo, evitando duplicidades o confusiones.
¿Cuál necesita mi empresa?
La respuesta depende de las características particulares de cada organización.
Antes de contratar uno de estos servicios, es recomendable analizar:
- El tipo de entidad y su naturaleza jurídica.
- Si existe una obligación legal o estatutaria de contar con revisor fiscal.
- Los niveles de activos, ingresos y demás condiciones que puedan generar la obligación.
- Las necesidades de control y aseguramiento de la organización.
- Los requerimientos de socios, inversionistas, entidades financieras u otros grupos de interés.
- Los procesos o áreas que requieren una revisión independiente.
No se trata, entonces, de escoger simplemente entre «revisoría fiscal o auditoría externa». En determinados escenarios, ambos servicios pueden cumplir funciones complementarias.
Una diferencia clave: obligación vs. necesidad
Una de las formas más sencillas de entender la diferencia es esta:
La revisoría fiscal responde principalmente a una obligación y a un conjunto de responsabilidades establecidas por el ordenamiento jurídico.
La auditoría externa responde principalmente a una necesidad específica de evaluación independiente definida contractualmente.
Confundirlas puede llevar a que una empresa contrate un servicio que no responde adecuadamente a sus necesidades o, peor aún, que considere cumplida una obligación legal cuando realmente no lo está.
El valor de una revisión independiente
Más allá del cumplimiento normativo, tanto la revisoría fiscal como la auditoría externa pueden aportar información relevante para fortalecer la gestión empresarial.
Una revisión independiente puede ayudar a identificar oportunidades de mejora, detectar debilidades en procesos y controles, fortalecer la calidad de la información financiera y proporcionar mayor confianza a los diferentes grupos de interés.
Sin embargo, el valor del servicio depende de que exista claridad sobre qué se está revisando, bajo qué normas, con qué alcance y cuáles son las responsabilidades del profesional.
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